¿Eres ambicioso?

En todas las entrevistas de trabajo suele haber una pregunta del tipo: “¿eres ambicioso?” Mi experiencia me dice que el 99 % de la gente responde que sí, que es ambicioso. Pero ¿sabéis qué? Es la típica respuesta en la que los entrevistados mienten. Sí, mienten. No creo que lo hagan conscientemente, sino que responden lo que creen que quieres oír, y eso les lleva a contestar que sí porque quieren agradar.

¿Por qué digo que mienten? Pues porque cuando más adelante, en la entrevista, les preguntas “¿dónde te ves dentro de 5 años?”, muchos responden que en el mismo puesto para el que están participando en la selección. Así que ¡te pillé!: ¿eres ambicioso y te ves en el mismo puesto en 5 años? Algo no cuadra aquí. 

La realidad es que no todos los empleados son ambiciosos. Y eso es algo bueno. Dirigir un equipo lleno de estrellas, que quieren trepar constantemente y le pese a quien le pese, es algo difícil de llevar, y sobre todo resulta agotador. Las empresas también necesitan obreros, abejitas trabajadoras que hacen las labores que nadie ve (y que rara vez, por desgracia, se valoran) pero que son vitales para la buena marcha de los proyectos.

Así que, si vas a una entrevista para un puesto en el que la ambición no sea un requisito, no contestes lo que crees que quieren oír. Si lo que valoras es la estabilidad, la tranquilidad, la rutina, eso no solo no es malo, sino que puede ser bueno. Así que hazte valer y sé sincero.

Pero ¿y si, sí que eres ambicioso? Una de las conclusiones de la Guía Hays 2021 es que el 53 % de los españoles cree que no puede desarrollarse profesionalmente. De hecho, un 49 % de los trabajadores admiten en esa encuesta que aceptarían una bajada de salario en un nuevo proyecto a cambio de recibir desarrollo profesional. 

Probablemente debas trabajar la manera en la que los demás te perciben, porque es posible que te hayan encasillado y no vean más allá".

¿Por qué no consigues ese ascenso, esa subida de salario, esa responsabilidad para la que sabes que estás preparado?

Una de las razones puede ser que tienes que trabajar tu imagen personal. ¡Y no me refiero al traje! Quiero decir que probablemente debas trabajar la manera en la que los demás te perciben, porque es posible que te hayan encasillado y no vean más allá.

Por eso creo que estos consejos, para romper “tu techo de cristal” podrían serte útiles:

  • Contrólate: dejarte llevar por tus sentimientos no será bueno para tu imagen laboral. Cuando te sientas frustrado, tómate unos minutos y aclara tu mente.
  • Cree en ti: a veces preguntar a los demás sobre nuestros asuntos transmite inseguridad e indecisión.
  • Date a conocer: comparte con los demás tu trayectoria, tus logros, tus intereses. Pero como decía en el punto anterior, no preguntes, no dudes, muéstrate seguro de tus capacidades. Eso sí, no seas arrogante. Siempre hay un término medio, y seguro que lo encuentras.

Date a conocer: comparte con los demás tu trayectoria, tus logros, tus intereses. Pero como decía en el punto anterior, no preguntes, no dudes, muéstrate seguro de tus capacidades".

  • Aprende a decir “no”: no hagas el trabajo de los demás, aprende a delegar y no te ofrezcas a realizar las tareas de otros.
  • Enorgullécete de tus logros: comentarios como “no fue para tanto” o “no es nada” no solo le restan mérito a tu trabajo (y a tu autoestima), sino que hacen que los demás también lo perciban de esa manera.
  • Acepta las oportunidades que te brindan: aunque el nuevo reto no sea exactamente lo que tú querías y te dé miedo, tienes que aprovecharlo para demostrar tu valía. Y cualquier ocasión es buena para eso.
  • Busca un equilibrio: no conviertas tu trabajo en tu única prioridad. Encuentra un balance entre tu vida laboral y tu vida social. Te hará mejor trabajador porque te hará más feliz, y cuanto más felices somos mejor trabajamos.
  • Fórmate: no dejes nunca de aprender y de mejorar en tu trabajo o en áreas externas a tu trabajo. Cuanto más versátil seas más valioso serás para tu empresa.
  • No tengas miedo a pedirlo: tus credenciales y tu trabajo bien hecho juegan a tu favor. ¿Qué es lo peor que puede pasar: que te digan que no?
ambición trabajo

Ten presente que el camino más corto entre dos puntos no siempre es la línea recta. Debes ser constante y perseverante, porque el camino al éxito es empinado y requiere tiempo y estrategia.

Y lo mejor de todo convéncete: ¡puedes conseguirlo!

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