Trabajar bajo presión

Trabajar bajo presión | Isabel Abelleira

Trabajar bajo presión

¿Qué es trabajar bajo presión?

Imagina esto:

Vuestro mejor cliente te llama para decirte que la competencia está poniéndose las pilas y que, sintiéndolo mucho, necesita que le entreguéis el proyecto ya.

No lo tenéis aún listo, así que sabes que no vais a llegar a tiempo.

Y también sabes lo que eso significa: podéis perderlo.

Lo que siempre has temido está ocurriendo: ¡ese cliente supone el 30% de vuestra facturación! 

No solo eso: su marcha podría suponer que otros lo imiten y también se vayan.

Esto podría ser una catástrofe para vuestra empresa.

🤯

Trabajar bajo presión | Isabel Abelleira

O imagina esto otro:

El proyecto que habéis estado preparando durante semanas para llevaros esa gran cuenta que os iba a salvar del cierre contiene un error.

Lo habéis buscado y buscado, pero no hay forma humana de encontrarlo.

¡Y el plazo acaba mañana!

No os va a quedar más remedio: o se obra el milagro o tendréis que echar la persiana.

😱

Esto es trabajar bajo presión.

A partir de aquí pueden pasar dos cosas:

  1. Que tu cerebro se funda a negro e implosione.
  2. Que reacciones, mantengas la calma, y busques soluciones que os saquen del lío en el que estáis metidos.

Pues bien, la habilidad de trabajar bajo presión es la segunda.

En pocas palabras, significa que logres tomar decisiones acertadas en momentos críticos, superando las adversidades y posibles emergencias que puedan presentarse en el camino. 

En pocas palabras, significa que logres tomar decisiones acertadas en momentos críticos, superando las adversidades y posibles emergencias que puedan presentarse en el camino. 

Y las adversidades y emergencias se presentarán, créeme.

No es la ley de Murphy, es el día a día.

La vida.

Pandemias.

Paro del transporte.

Guerra.

Ya sabes de lo que hablo.

Una habilidad muy demandada

Es algo bastante común cuando alguna empresa hace una selección para cubrir puestos directivos que aparezca la frase: “acostumbrado a trabajar bajo presión”.

Lo reconozco, cuando veo esos anuncios de empleo me asusto y se me dispara una alarma.

“Ojito” me digo, porque muchas veces “bajo presión” implica urgencias, gritos, estrés, condiciones inadecuadas…

Si ese es el caso, echa a correr y no pares hasta llegar muy muy lejos.

¡¡Huye mientras puedas!!

Porque si la necesidad de trabajar bajo presión está causada por sobrecarga de trabajo, plazos muy cortos o cambios repentinos en las prioridades mala señal.

Porque si la necesidad de trabajar bajo presión está causada por sobrecarga de trabajo, plazos muy cortos o cambios repentinos en las prioridades mala señal.

Traducido: en esa empresa falta personal, planificación y/o organización.

Eso no es trabajar bajo presión: eso es estar jod*do.

Ten en cuenta esto: trabajar bajo presión es una habilidad que no todo el mundo tiene, por eso es una de las más demandadas.

De hecho, muy poquitas personas la tienen, así que si es tu caso: ¡explótala! (quiero decir que la aproveches, no que la hagas saltar por los aires 😂).

Y si no la tienes, sigue leyendo, te contaré cómo conseguir adquirirla.

¿Cómo trabajar bajo presión?

La mejor manera de enfrentarse a trabajar bajo presión es aprender cómo lidiar con ello y mantener la calma.

Respirar profundamente y transformar ese manojo de nervios que se han asentado en tu estómago en energía útil para resolver la situación.

Déjame decirte algo que te va a ayudar: trabajar bajo presión es una habilidad que se puede aprender y que se puede desarrolla con el tiempo y el entrenamiento adecuados.

Y con la experiencia.

Trabajar bajo presión es una habilidad que se puede aprender y que se puede desarrolla con el tiempo y el entrenamiento adecuados.

Trabajar bajo presión | Isabel Abelleira

Aquí tienes algunos consejos que te pueden ayudar:

1. Organiza y prioriza:

Organiza el tiempo distinguiendo qué cosas son importantes y urgentes e intenta que se realicen por la mañana, que es cuando la creatividad y productividad son mayores.

2. Piensa desde el punto de vista del cliente:

Ponerte en los zapatos del cliente te ayudará a saber qué pasos son los primeros de la lista de tareas a realizar.

3. Anticípate al problema:

Estudiar y plantearte posibles escenarios futuros os ayudará a que cuando surja un contratiempo estéis mejor preparados para afrontarlo con calma y aplomo. Y si además, establecéis un plan de acción para esos casos aún mejor.

4. Confía en tu equipo y delega:

Asigna a cada miembro del equipo el rol que sabes que mejor puede desarrollar y dales la autonomía necesaria para poder llevarlo a cabo.

5. No te distraigas:

Involucrarte con asuntos que no competen a tu tarea directamente, es una pérdida de energía que afectará tu trabajo. Céntrate en lo importante y en donde tu aportación genera más valor para la empresa.

Céntrate en lo importante y en donde tu aportación genera más valor para la empresa.

6. Visualiza el éxito:

Las actividades que hacéis tienen un fin, son para llegar a un punto determinado, que es donde queréis estar. No pierdas de vista ese punto, porque eso te ayudará a motivarte y a motivar al equipo. Piensa que si te dejas llevar por el pánico no podrás pensar con claridad y entonces la solución no aparecerá.

7. Desconecta de vez en cuando:

La sobrecarga influye en la pérdida de productividad e interés. Por eso, es fundamental que te tomes espacios para no pensar en el trabajo y que realices actividades que te ayuden a recargar energía. Resetear puede ayudarte a que la solución que te es esquiva aparezca. 

8. Mide bien la amenaza:

Ten en cuenta esto: lo importante no es lo que está causando la presión, sino cómo tú reaccionas ante ella. Porque presiones hay muchas. O pocas. Todo depende de cómo lo viváis en el equipo, y en eso tú tienes mucho que decir. Mide la amenaza de manera real y objetiva, pide consejo, no vaya a ser que salte una alarma donde solo debería haber una pequeña alerta.

9. No traslades toda la presión al equipo:

Una de tus labores como líder es ser un paraguas. Sí, has leído bien, un paraguas que frene la lluvia ácida que cae sobre el equipo. Si los sobrecargas, si los asustas, no trabajarán eficazmente y pueden romperse. Por eso, cuida lo que comunicas y cómo lo comunicas.

10. Felicita, premia y celebra:

Cuando hayáis conseguido salir con éxito del reto que se os ha presentado aprovecha la ocasión para agradecer a todos los miembros del equipo su contribución, grande o pequeña, al éxito. Eso los preparará mejor para el futuro, porque habrá más crisis, ya lo sabes.

Y de nuevo, como ya te dije al principio, es muy importante que mantengas la calma en todo momento.

Quienes saben trabajar bajo presión esto es lo primero que han aprendido a hacer: templar sus emociones.

Tal vez este otro artículo de mi blog te ayude con eso: Cómo controlar las emociones.

Y siempre puedes recurrir a mi directamente para que entrenemos juntos esta habilidad y convertirte en un experto en trabajar bajo presión.

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